septiembre 28, 2011

Historias de amor prestadas: Tomo I

Lo que voy a contar a continuación no es algo que me pase a mí, si no como el título lo dice, es una historia de amor prestada que sucede en el lugar donde yo trabajo.

El antepasado fin de semana cumplí 2 años en el lugar donde trabajo, pero hace apenas uno me pude percatar de esta situación. Como algunos saben trabajo en una oficina ubicada en el antiquísimo Moll del Valle y todos los días (al menos de lunes a viernes, que son los días en que yo trabajo) va una señora con una semblanza un tanto extraña, pero que nunca me llamo la atención hasta que los chismosos de mi oficina me empezaron a contar la historia de la Sra. Avatar.

Para empezar no se llama así, ni viene de Pandora, pero así le pusieron porque tiene las cejas como los Naa'vinis como con 10 cm de distancia una de la otra y hasta cierto punto tiene la nariz muy parecida a los personajes de la famosa película. Mrs. Avatar todos los días está en el las bancas del Moll del Valle desde muy temprano y hasta las 6 o 7 de la tarde, siempre se le ve hablando sola y siempre trae bolsas como del mandado con ella.

El que hacia ahí siempre fue un enigma, hasta que hace poco, un vigilante (también bien chismoso) nos conto la historia de esta mujer. Para empezar no es cualquier hija de vecino, vive muy cerca del Moll en la colonia Del Valle. Hace tiempo ella fue “novia” de un Dr. que consulta en las suites del lugar y cuanto tiempo anduvo y porque terminaron no fue de nuestro dominio. Lo que es un hecho es que ya no andan y que ella todos los días va con la vana ilusión de verlo o de poder subir a su consultorio.

En las bolsas que lleva con ella trae ropa y accesorios como lentes y mascadas porque “se caracteriza” en ocasiones para intentar su cometido. Ella, por orden (me imagino que del Dr.) tiene prohibido subir a su consultorio y todos los vigilantes del lugar lo saben, por eso no la dejan usar los elevadores ni acercarse a la escaleras (por eso la caracterización) y siempre andan haciéndola de “nanas” cuando la ven llegar y hasta que ella se retira (nunca he sabido a qué hora se va).

En una ocasión que estaba esperando en la plaza del lugar a una compañera que se estaba tardando en salir, la vi pasar muy discreta ella por el pasillo que lleva a los elevadores y me dio por observarla (total no estaba haciendo nada), pude ver como ella se acercaba e inmediatamente el vigilante tomaba el radio y daba una indicación, se movió de su lugar siguiendo discretamente a Mrs. Avatar y muy propia ella (recordemos donde vive) se paso de largo sin mirar siquiera a los cochinos elevadores. Se sube a unos a un nivel sin acceso a los elevadores y se sienta de nuevo en una banca. Discretamente ella, observaba al vigilante, como esperando un momento de distracción de este.

Que paso después no supe, pues salió mi amiga y me fui con ella. Pero que tan fuerte habrá sido ese amor o que buenos jales le hizo el Dr. para que Mrs. Avatar este ahí todos los días haciendo su lucha, será una incógnita.


septiembre 09, 2011

No invento nada, lo que pasa es que así de interesante es mi vida

Hay una gran diferencia entre la gente que es buena para dejar comentarios anónimos y yo. Y una de ellas es no tener miedo de decir lo que piensan. De frente, como debe de ser.

Esta es mi vida y yo la vivo como mejor me plazca. Eso incluye; saber con quien relacionarme y saber que cosas quiero hacer y vivir. No tengo miedo a equivocarme ni arriesgarme. Esa, es otra enorme diferencia.

Las cosas las tomo de quien viene y afortunadamente la vida me ha bendecido con una buena familia y unos excelentes amigos. No le envidio nada a nadie.

Y como francamente no tenía ninguna necesidad de aclarar todo esto, lo hago por el simple y dichoso placer de ser así: controversial, atrevida y hasta cierto punto, vale madre hasta las muelas.

Así que persona anónima que carece de valor y por lo visto hasta de buena vida, (¿pues si tanto me detestas que haces aquí leyéndome?) gracias por darme una razón para solo hablar bien de mí. Porque mi vida, ya sea buena o mala, es solo mía y no me arrepiento de nada en ella.

julio 24, 2011

Había una vez una persona tan contradictoria que ya no sabia que le gustaba y que no.

Conocí una vez a una persona hace mucho años y aunque nunca estuve de acuerdo con muchas de sus ideas, (sobre todo en su manera extraña de ver la vida) siempre estuve a su lado. Nos dejamos de ver mucho tiempo y ahora que nos volvemos a encontrar pasan cosas muy extrañas, aunque nos apreciamos mucho no podemos continuar con una relación cordial. Siento que le odio y no lo niego, a veces me dan ganas de decirle que se muera. Pero no puedo.

Una vez fui una persona muy neutral, luego me volví un ser maldito, luego me volví una persona muy karmatica y empecé a pregonar el bien por sobre todas las cosas, ahora soy una persona que pregona el bien pero al que siente que ya se le llego la fecha de caducidad y desea ser maldito como antes. La lucha interna entre el bien y el mal es imposible de lidiar hoy en día.

A veces sueño con personas que ya no están aquí, que murieron o que ya no supe que fue de sus vidas. A veces sueño con una vida alterna. A veces (muy raras veces) confundo los sueños con la realidad y la realidad con el sueño. A veces quisiera no soñar como muchas personas, pero siempre que me duermo sueño y siempre recuerdo que soñé.

Cuando era niña renegaba tanto de mi cabello, porque tenia mucho y era excesivamente lacio, ahora lo tengo medio chino y muy poco. Se me cae tanto que temo sufrir alopecia antes de tiempo.

A veces te juras tanto y tanto que jamás cometerlas los mismos errores y cuando menos te das cuenta los estas cometiendo de nuevo. Odio la dependencia a las relaciones, por eso mismo odio tener una relación y durar en una mucho tiempo. Pero reniego cuando estoy sola por no tener novio.

Para mi una de las cosas mas terrible de la vida es que las personas hablen en tercera persona y que las mujeres no usen las uñas largas de forma natural (fobia a la uñas de acrílico, gel y similares). Pero cuando escribo suelo usar a mi tercera persona y una vez deje que una amiga me pusiera esas uñas cuando estaba estudiando para eso.

Por cierto, la conocida del pasado soy yo.